HARM & Ease y One Man Dancing en Beatflow

El pasado sábado, Beatflow abrio sus puertas para que dos de las bandas más interesantes e innovadoras dentro de la escena emergente hagan explotar todo por los aires. One Man Dancing y Harm & Ease, con todas sus diferencias entre sí y puntos de contacto, mostraron todo su arsenal y demostraron un potencial y un presente que las situa en escenarios mucho más grandes en el corto plazo.

Las puertas de Beatflow abrieron a las 12 de la noche y a la media hora el recinto se encontraba al borde del sold out. Mientras el musicalizador de turno amenizaba la jornada con una interesante selección de hits ochentosos, detrás del telón One Man Dancing se estaba preparando para salir a escena con un repertorio basado en su mayoría en su nuevo disco Memories Of A New Home. La banda conformada por Meri Samur (batería y coros), Javier Ojeda (bajo y coros), Andy Samur (guitarra y coros) y Agus Samur (voz, guitarra y sintetizadores) viene pisando fuerte hace un largo rato en el llamado under local y con su sonido cruza entre experimental e indie pop, se ha posicionado con mucha facilidad en los primeros puestos de la carrera hacia el mainstream. Su setlist, compuesto por ocho temas, comenzó con “My Darling”, pieza que comenzó con una introducción muy tranquila, con la oscuridad invadiendo el lugar. La melodía campestre enamoró a todos muy velozmente y el punteo leve de Agus sirvió para que la canción levantase su intensidad en el estribillo.

Meri llevó el ritmo desde la batería con mucha delicadeza, cambiando de velocidad a placer y regulando de esta manera la atmósfera. Con un gen muy bailable, esta canción alcanzó para decodificar lo que busca One Man Dancing, que es no cruzar el límite del rock más tranquilo, aunque no por ello perder intensidad, ritmo y potencia. “We Get To Fall” (que contó con la presencia sobre las tablas de Grace Portillo y Juan Meisen, tecladista de Harm & Ease) fue una nueva apuesta por la calidez, con la voz al frente y el romance absoluto como denominador común. Sin desatar la tormenta, poco a poco la banda fue subiendo la intensidad merced de los efectos lanzados desde el sintetizador que lograron darle mucha psicodelia a la canción. El recorrido continuó de la mano de “Ease My Mind”, con Meri logrando desde el octapad darle mucha reverberación a la melodía. Lo que se puede decir es que este tema fue simplemente hermoso, escalando en cuanto a sensaciones hasta lograr la explosión final a cargo de Agus desde el sintetizador que se llevó todas las miradas y oídos. One Man Dancing es una de esas bandas que se podría calificar como anomalía, ya que no es fácil encontrarlas en un panorama nacional cada vez más encasillado dentro de géneros más clásicos y poco innovadores. Cualquiera a la pasada diría que bien podrían ser Coldplay por momentos, aunque también la última versión de los Arctic Monkeys. Pero si bien se ven influenciados por ambas bandas, tienen un sello personal que los distingue y hace brillar muchísimo más que si fuesen tan solo una simple y buena imitación. En medio de un festival de cambios de ritmo y transiciones, llegó el momento de escuchar “Tease Your Eyes”, que contó otra vez con la presencia de Grace Portillo.

Con un sentido mayor de épica dentro de un esquema cálido, esta canción encontró como protagonistas a Javier Ojeda, quien llevó la melodía a pura finta y a Meri, que sostuvo el edificio nuevamente, esta vez en modo jazz con un golpeo sensacional y un uso de los platillos notable. Justamente fue Meri la que comenzó la búsqueda de la tormenta en “Chasing Days”, a pura velocidad y apoyando también al sintetizador y al bajo con su pedal. El público se encendió por completo en el estribillo y, con mucha lógica, desde la batería llegó el empuje final para hacer delirar a todos. Andy utilizó el E-Bow para puntear el inicio de la melancólica “Of You & I”, resaltando las visuales, que fueron diferentes para cada una de las canciones y le dieron un sentido estético absoluto a la presentación. La trompeta le proveyó un toque de jazz al tema, poniendo sobre el tapete el hecho de que One Man Dancing también puede sonar como una big band de ese género debido a su estilo y versatilidad. La frutilla del postre fue la gran cantidad de climas que se vivieron a lo largo de los casi cinco minutos de duración de la canción.

Hubo tiempo para un estreno, la sombría y épica “Untitled”, con un sonido cercano al de Foals y el cierre llegó con Juan Meisen invitado nuevamente para una versión sensacional de “Blank Page”. Después de la ovación, llegó el momento de las conclusiones: a esta altura de las cosas, Beatflow le queda muy chico a una banda como One Man Dancing. A pesar de haber batallado contra un sonido muy flojo (error del lugar que los tuvo enloquecidos minuto a minuto), lograron imponerse con una propuesta visual y musical novedosa y vigorizante. Resta ver cuáles serán los próximos pasos de un grupo de músicos llenos de talento desde lo individual y una cohesión y coherencia en lo colectivo que deslumbra por sí sola.

No tardó demasiado Harm & Ease en salir ante un público que estaba muy ansioso por verlos una vez más. La banda liderada por Rylan Whalen y Ben Atkins hizo su ingreso triunfal a puro brit rock crudo con “Common Theme”. La actitud irreverente, bien punk, de sus seis integrantes fue una de las primeras cuestiones que resaltó en lo que sería un recital difícil de olvidar. Ni que hablar de su estética mezcla entre The Libertines y The Kooks que ya han establecido como una marca registrada. El bajista Ilan Amores comenzó a revolver el avispero, saltando como loco y cargándose al hombro la tarea de arengar a un público por completo prendido fuego. Sus fintas comenzaron “Run Back”, aumentando en varios tonos la potencia y subiendo a la audiencia al primer carro de una montaña rusa infernal en lo referido a los ritmos.

“Wonderful Changes Pt.2” volvió a mostrar a Harm & Ease en su faceta más despojada, pura guitarra, con el bajista nuevamente mostrando una locura imposible de controlar, para terminar la canción mucho más relajados y con el público coreando el estribillo en soledad ante la sonrisa del frontman. Cuando inició “Save Me From Myself”, el telón bajó y su nombre quedó proyectado allí, logrando alcanzar una atmósfera oscura y mística al mismo tiempo a pura psicodelia e indie desde el sintetizador. El regreso encontró a Rylan e Ilan con máscaras góticas, llegando el groove desde el bajo para consolidar un sonido mucho más pop. Lejos de ser una imitación de sonidos preexistentes, la banda continuó el camino de la mano del funk de “Bag Of Bones”, otra confirmación de lo pulido que está su sonido y de la pared sonora que pueden llegar a ser en sus momentos más pesados.

“Cosmic Measure” inició con un punteo muy rítmico y combinó el funk y el jazz de una manera muy eficiente. Coco Nasr brilló desde la batería y Amores mantuvo su protagonismo total disparando fintas y dándole el ritmo basal a la canción. Si One Man Dancing merece un lugar más grande y con mejor sonido, lo mismo aplica para Harm & Ease y su épica rockera que traslada a quien escuche a la Londres de 1970. Al grito de “buckle your fucking seatbelts” llegó el turno de “Naughty Neighbours” con las guitarras al frente y el delirio del público.

Mientras Ilan saltaba por todos lados y el volumen llegaba a un nivel impresionante, la audiencia armaba el primer pogo de la noche merced del sonido británico de la banda y el cierre de Danny López con un solo sensacional. El punk más puro apareció gracias a las guitarras violentas y el estribillo repetitivo de “House Of Ease”. El frenetismo de esta pieza se vio contrastado por el country más relajado de “Casually Coaxing” que si bien tuvo su explosión en el estribillo, sostuvo la elegancia y la seducción. Ya sobre el cierre de la noche, llegaron el pop-punk de “Black Magic Gold”, el rock pesado y concreto de “Being Here” (que incluyó el mosh por parte de Ilan y el lanzamiento de agua desde el escenario) y el grand finale de “What Is Your Name?” con el teclado y las cuerdas elevándose hasta los cielos. En una noche que pide una segunda vuelta urgente, One Man Dancing y Harm & Ease maravillaron a un público que colmó Beatflow para bailar al ritmo de sus canciones. Dos estilos muy diferentes, dos propuestas refrescantes y el amor por la exploración constante como factor común. Entre tantas bandas mediocres que pululan por ese limbo entre la escena emergente y el mainstream, bueno sería prestarle un poco más de atención a proyectos que están conformados por músicos muy talentosos, que tienen los pantalones bien puestos y que están dispuestos a llevarse todo por delante.

Por Rodrigo López Vázquez  

Música por Azar

Modificado por última vez enLunes, 31 Julio 2017 01:07

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